¡No os lo váis a creer!

Mañana empiezo una nueva ruta pedestre. Esta vez de Laredo a Yuste. Como de costumbre, intentaré llenar una página de blog cada día.

Esta vez hay sorpresa. Me he conseguido un artilugio que va a hacer más interesante esta crónica. Le he empezado a llamar el «parato». No me preguntéis como me he enterado de su existencia ni cuánto vale. No está aún en el mercado. Pero es realmente extraordinario.

Me permite, con algunas limitaciones obvias, cambiar de época a mi gusto. Girando unas ruedecillas y pulsando unos botones puedo conseguir relacionarme por el sonido y la imagen con gentes de otras épocas.  Aunque es una versión beta, funciona bastante bien.

Lo probé para ponerme en contacto con el secretario del emperador Carlos V, el que precisamente hizo esta ruta que voy a emprender, camino él de un retiro tranquilo en las montañas de Tormantos, donde se pone Gredos y se alza el monasterio yusteño. Enormemente sorprendido, rápidamente comprendió el interés de una visita del futuro y se las apañó para convencer a su majestad para que me pudiera incorporar a la comitiva.

Si tuvieron alguna duda, se esfumó cuando les dije que no sería ninguna carga, que no necesitaba ni montura, ni viandas, ni lecho. Todo eso correría de mi cuenta. Les acompañaría solamente unas horas cada día. Eran otros tiempos. No hubo que presentar más solicitud, ni abrir expediente alguno. Con esa simple anuencia verbal se me abría una ventana a otros tiempos.

Espero que este blog salga enriquecido con las conversaciones que pienso mantener con los compañeros de viaje, con los sputniks que acompañaron al rey que acababa de abdicar.

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